Testimonio Dr. Osvaldo Malmoria «Cuando Catalina llega a una historia, llega para quedarse como madre para siempre»

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«CUANDO CATALINA LLEGA A UNA HISTORIA HUMANA, SEA CUAL FUERE, LLEGA PARA QUEDARSE Y QUEDARSE COMO MADRE PARA SIEMPRE».

Así comienza el relato del Dr. Osvaldo Malmoria, el médico que atendió a Sofía Acosta cuando tuvo el infarto y se salvó gracias al milagro de Madre Catalina. En su testimonio comparte las vivencias por las que pasó en este tiempo durante el tratamiento de su hijo Mariano. 

«Hace más de 20 años Catalina llegó a mi vida, fui testigo de un milagro producido por su intercesión. Durante muchos años me pregunté ¿Por qué me había sucedido?, sin encontrar respuesta. Un día cambié la pregunta: ¿Para qué me había sucedido?, y seguí sin encontrar la respuesta. Y así pasaron muchos años de mi vida, entre preguntas y respuestas que en ocasiones se hacían presentes y en ocasiones desaparecían.

Durante el mes de enero de este año 2021, recibí una llamada telefónica, un gran amigo me contaba que a su hija le diagnosticaron cáncer de mama, me pedía una opinión, orientación, basado en mi profesión de médico. Pude percibir su angustia, su miedo, su incertidumbre. Luego de darle las respuestas que necesitaba me quedé pensando…como más puedo ayudarlos? Allí surgió con mucha nitidez la respuesta tan esperada. ¡CATALINA!

Lo llame nuevamente para acercarle una imagen de la Beata, un libro con su historia y le pedí que se encomendaran a ella, que depositen su fe en ella. Para eso me había sucedido ser testigo de un milagro…para difundir su existencia, para ayudar a quienes lo necesiten.

Durante el mes de febrero a mi hijo le diagnosticaron una enfermedad maligna, todo fue temor, angustia, desesperanza. Inmediatamente lo encomendé a la intercesión de la Beata Catalina de María.

Tuvimos que viajar a la ciudad de Córdoba para su tratamiento. “Nada tiene que agradecer el que yo haya deseado traerlos a mi lado con motivo de su enfermedad, porque es un sentimiento muy natural de las madres creer que con nuestra vista y cuidados podemos sanar a nuestros hijos” (Carta 31 de Catalina de María. 1880.10.27. Córdoba).

Durante nuestra estadía en Córdoba, mientras mi hijo realizaba su tratamiento, vivimos muchas situaciones que fui interpretando como señales, dificultades que se resolvían rápidamente, hechos postergados que se realizaban en nuestra presencia, la contención y el amor de las Hermanas Esclavas de Corazón de Jesús  en nuestras visitas a la Congregación, la templanza y espiritualidad de mi hijo para transitar el proceso terapéutico.

Hoy mi hijo lleva realizados dos controles post tratamiento….no hay evidencia de enfermedad maligna, su espíritu y templanza siguen firmes, deberá seguir un protocolo de control.

Él y nosotros confiamos en la intercesión de Catalina de María, confiamos en su oración de Madre, mantenemos el espíritu y la fuerza interior de sentirnos amados y acompañados cada día por la Bendición del Sagrado Corazón. AMÉN