Testimonio de la Dra. María Isabel Flores “En el quirófano Madre Catalina intercedió por mi”

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5 de diciembre de 2019. Comunicación @MadreCatalina

La doctora María Isabel Flores conoció a Madre Catalina siendo Directora del nuevo Hospital de Merlo, cuando los vecinos se movilizaron para votar el nombre del nuevo Hospital, y la mayoría votó el nombre Madre Catalina Rodríguez.

Siente que su historia está atravesada por el Sagrado Corazón de Jesús. Cinco meses antes de la inauguración del nuevo Hospital de Merlo tiene que ser intervenida por una infección generalizada. Hoy cuenta su historia de encuentro con Madre Catalina, su Ángel de la guarda.

«Mi nombre es María Isabel Flores tengo 47 años, soy oriunda de San Luis, médica cardióloga. Creo que el Sagrado Corazón de Jesús marcó mi destino, porque me entregaron el título de médica, profesión que me apasiona, el día del Sagrado Corazón de Jesús.

Después de un tiempo de especialización en cardiología en Córdoba y Buenos Aires, terminé desarrollando mi actividad en Merlo. El Hospital en ese momento, hace dos años atrás, muy chico, pasaba por una situación difícil, en la que me toca asumir la dirección de Hospital, en el trabajo de reorganizar y armar el nuevo hospital que se estaba por inaugurar en Merlo.

El nombre del Hospital

En ese momento surge la iniciativa de que la población le ponga el nombre al nuevo hospital, y entre las distintas opciones surge el nombre Catalina de María Rodríguez.

Ese fue mi primer encuentro con ella. Primero me llamó poderosamente la atención cuando empiezo a ver su historia, que su primer milagro había sido en una paciente cardiológica. Y desde entonces empecé a interiorizarse un poco más sobre su vida.

Al poco tiempo fue beatificada, entonces eso le dio más “popularidad”, Merlo tenía que votar el nombre del hospital y sale ganador «Madre Catalina Rodríguez.

Catalina, un Ángel de la guarda

Un par de meses antes de la inauguración del Hospital, yo me enfermo, fue una situación bastante compleja desde lo clínico, porque tenía una infección generalizada, con parámetros de laboratorio realmente complicados, y yo como médica sabía que el cuadro era grave.

En la segunda cirugía que me realizan, en la que yo conscientemente sabía que podía morir en el quirófano, antes de que me pongan la anestesia, mi oración fue “Madre Catalina si yo tengo que cumplir un objetivo, ayúdame”.

Así fue, definitivamente me ayudó, hoy ya no tengo la responsabilidad como directora pero reconozco que gracias a este Hospital que lleva su nombre, donde también tenemos su  imagen, pudimos difundir más la devoción. Y mi corazón le pertenece.»