“Sabíamos que en nuestra familia había una santa”

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Reencuentro de la familia sanguínea de Madre Catalina

Cobertura: Milagros Rodón

Emoción y una profunda alegría se vivió el sábado 30 durante el reencuentro de la familia sanguínea de Madre Catalina de María Rodríguez. Fue en la Casa Madre de las Hermanas Esclavas, en el corazón de Barrio General Paz, donde se reunieron los nietos y tataranietos de Manuela, Petrona y Estaurófila Rodríguez, las hermanas de Madre Catalina.

Muchos de ellos se encontraron con la sorpresa, en las últimas semanas, de que en su familia había habido una santa. Y con la noticia, las historias familiares tomaron un nuevo sentido. “Mi madre siempre habló de Catalina, siempre supe de su vida a grandes rasgos, te aseguro que esto ha sido una actualización estupenda” cuenta Jeanine de 85 años quien desde las 10 de la mañana comenzó a repartir abrazos y sonrisas con quienes iban llegando al encuentro.

El P. Santos Moyano (sobrino tataranieto de Catalina) presidió la eucaristía junto a más de 100 descendientes de la Fundadora de las Esclavas del Corazón de Jesús. Durante la homilía habló sobre la vida de los santos como quienes han dejado que el fuego ardiente del amor de Dios transforme su vida. Como lo hizo Catalina, dijo, quien estuvo interviniendo en los problemas más urgentes de su tiempo. “Quisiera especialmente pedirle a Madre Catalina que nos animemos a poner nuestro corazón cerca del corazón de Jesús para que se convierta en un don para los demás” invitó el sacerdote cordobés, del clero de Córdoba.

Tras la celebración eucarística, la familia atravesó los mismos pasillos donde su Tía Catalina había recibido con tanto cariño las visitas de sus hermanas Manuela, Petrona y Estaurófila. Hubo lugar para los abrazos, las historias familiares y las fotos. El bullicio y las risas, se transformaron en profunda emoción cuando ingresaron a la habitación de Catalina. En medio de recuerdos y fotos que transportaban a su época, recibieron chocolates y detentes, como le gustaba hacer a ella al recibir a sus más queridos.

Y después llegó el momento de pasar al patio, donde la estatua de Catalina de María Rodríguez conovocó a todos sus hijos y sobrinos a su alrededor. Allí, tras varios ensayos entre risas y algunos rezagados, y mientras sonaba de fondo la canción de la Madre Catalina, quedó plasmada la foto de todos los presentes, como un signo de esta gran familia que continúa creciendo y dando frutos.

Sofía Moyano, la octava de diez hermanos, contó que le encantó enterarse de que en su familia hay una santa: “me comprometo a ponerme a tono con toda su historia, y se que ha sido compañera del padre Brochero a quien yo adoro. Estoy muy contenta de estar acá en la casa fundadora y con esta organización tan linda”.

Por su parte, Gabriela de 35 años se encontró con el desafío “de enriquecer mi fe con el ejemplo de Catalina: Hoy vine, la conocí y me generó muchísimo interés. Ella en su época fue una pionera, quiero conocer a fondo su vida de esposa, madre y luego religiosa”.

El reencuentro también incluyó abrazos entre los sobrinos de Catalina y sus hijas, las Esclavas del Corazón de Jesús junto al equipo docente, directivo, alumnos y papás del Colegio de María quienes contactaron, convocaron y prepararon la casa.Los más de 100 participantes del encuentro siguieron con atención el relato de la Córdoba del Siglo XIX, el lugar oculto de la mujer, la fuerte participación en la vida social y política de la familia de Catalina y la vida de cada una de sus 3 hermanas. “Ustedes son reliquias vivas” les dijo la Hna. Silvia Somaré ecj., quien los comprometió a que, como su tía Catalina, sean constructores de puentes integrando a los más excluidos y difundan la vida de esta gran mujer que dejó una huella imborrable de amor y reparación.   

Galería de fotos: equipo de Comunicación y Prensa Beatificación Madre Catalina.