Recé la novena a Madre Catalina y sólo le pedí la gracia de ser mamá

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Marita vive en Mendoza, trabaja en el colegio Sagrado Corazón de las Hermanas Esclavas ecj. institución en la que actualmente ejerce como administradora, profesora de Matemática en 1º y 5º año y está comprometida con el comedor Cura Brochero; un Casa de la misma comunidad que entrega entre 60 y 70 viandas dos veces a la semana a gente en condición de calle y otras carencias.

Ella conoció a Madre Catalina el 7 de marzo de 1997, cuando ingresa a trabajar en el colegio. Este acercamiento a la vida y la historia de Catalina de María Rodríguez se profundiza cuando la hermana María Elena Fernández la pone a cargo de un curso de Primaria y a enseñar Catequesis. A estos espacios se sumaron encuentros de formación en el carisma y jornadas valiosas con la hermana Fernanda Mulleady.

Hasta aquí el conocimiento de una gran mujer, pero la vivencia más cercana fue cuando en el año 2004 después de cuatro años de casada y de una larga búsqueda para ser madre, queda embarazada, en la semana 24 se le adelanta el parto y lamentablemente pierde a su bebé, era muy pequeño y no pudieron salvarlo.

“En este doloroso momento me acompañaron las hermanas Emilce y Cristina y la comunidad de Mendoza” expresa agradecida Marita.

Catalina de María, un regalo de Madre Catalina 

Después de un año, y luego de hacer un retiro ignaciano de la mano de la hermana Emilse, la Madre Cristina Puga me dio una reliquia de Madre Catalina, con ella en mis manos recé su novena, solo pidiendo la gracia de ser mamá”.

El miércoles 5 de abril del 2006 finalizaba esta novena y ese mismo día a la noche se enteró que estaba esperando al hijo que tanto rezaron por tener.

La acompañó la fe, la oración, la súplica confiada para que Madre Catalina intercediera y la ayudara a ser mamá. Es el encuentro entre dos madres, Madre Catalina quien será la única Beata de América que fue madre biológica porque tuvo una hija que muere al nacer, y madre del corazón porque educa a los dos hijos de su esposo viudo el coronel Zavalía.

«Nunca dudé que era una nena, -dice Marita- y desde el primer día para mí fue Catalina, nos sentimos muy agradecidos de este don que es nuestra hija un “milagrito” de nuestra futura Beata. Mi hija se llama Catalina de María y nació un primer viernes de mes el 1 de diciembre de 2006».

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