Queremos una ceremonia con gestos misioneros. Mensaje de Madre María Silvia Fiorentino a la Asamblea Plenaria de los Obispos

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Pilar, La Montonera, 6 de mayo de 2017

“Según el Papa “el Buen Pastor tiene el deber de guiar el rebaño, y no puede dejarse arrastrar por la desilusión y el pesimismo”. Además, “es fácil culpar siempre a los demás: por las carencias de los superiores, las condiciones eclesiásticas o sociales, por las pocas posibilidades”, pero el consagrado es aquel que “transforma cada obstáculo en una oportunidad, y no cada dificultad en una excusa. Quien anda siempre quejándose en realidad no quiere trabajar” (Papa Francisco, Egipto)

Queridos Padres: antes que nada, decirles que no es fácil hablar a un público como éste, estuve 15 años en África, en la selva y la sabana, todo bastante básico y salvaje hasta que en el año 2012 el Señor a través de mis hermanas me pidió este servicio y vengo como el peregrino que poco sabe, anunciando un pequeño y gran mensaje pues eso es en definitiva el Evangelio.

No pretendo lanzar eruditas palabras sino contarles con sencillez como vamos a vivir y encarar la Beatificación de la ya casi Beata Catalina de María Rodríguez, mujer, laica, madre y religiosa que tuvo perfil bajo para los parámetros actuales pero que inició sin darse siquiera cuenta una revolución en la vida religiosa de Argentina. Es la primera en fundar una congregación de vida activa, “contemplativas en la acción” y se atrevió a seguir los pasos de San Ignacio de Loyola naciendo su vocación en los Ejercicios Espirituales y también los del Santo Cura Brochero, cruzando las sierras de Córdoba sin temores y con valentía siendo esta la primera fundación a los seis años de nacer el Instituto con hermanas jóvenes e inexpertas pero llenas de celo apostólico.

Es la primera Beatificación que se realiza en Córdoba capital y damos gracias al Señor por el apoyo y ayuda de Monseñor Carlos Ñáñez y sus auxiliares en esta preparación y también en el juicio Diocesano realizado en Tucumán por haber ocurrido allí el milagro que se le atribuye y que el miércoles 4 el Santo Padre promulgó oficialmente. Su aprecio y cuidado de Padre es importante en este proceso que no queremos vivir solas.

En las carpetas que les entregamos hay material biográfico y los lugares a donde pueden solicitar otros, estamos a full con los medios de comunicación, una página dedicada a su beatificación y las redes sociales, recursos que por momentos tanto daños causa y que queremos transformar en otro cause evangelizador con el mensaje de esta mujer valiente que siguió al Señor hasta sus últimas consecuencias.

Ceremonia con gestos misioneros

No queremos una ceremonia triunfalista, queremos un momento eclesial por sobre todas las cosas, que tenga gestos misioneros, anuncios claros de la importancia de la mujer en la Iglesia y el mundo sin tontos y a veces injustificados feminismos vacíos de sentido. No tenemos que demostrar nada sino vivir nuestro ser de mujeres en todo su sentido y potencialidad.

Ella puede ser ejemplo para todos, tiene algo que decir a cada persona porque las pasó todas, como verán si se interesan en saber de su vida, lo hizo en orden, no hay reproche alguno en sus formas de vivir. Fue laica comprometida, mujer plena, esposa fiel y dedicada, madre dolorosa pues su hija muere al nacer y cuida sus hijastros como hijos suyos y mueren en sus brazos, viuda y religiosa fundadora después de años de oscuridad y lucha.

Siempre vivió buscando y hallando la Voluntad de Dios en medio del dolor y la incertidumbre, pero con una confianza ciega cuando se trataba de lo que Dios le pedía.

Queremos llegar a cada rincón de nuestro país y del mundo por lo menos a los lugares donde estamos actualmente, Argentina, Chile, España y Benín en África. Trabajamos con menores en riesgo en los Hogares que tenemos para ellos, con pueblos originarios, con los hermanos wichis y en la Isla de Pascua con los Rapa Nui, pasando por las distintas etnias africanas imposibles de contar en este momento. En Colegios y Casas de Ejercicios Espirituales siendo la de Villa Cura Brochero nuestra herencia y preciado tesoro por los milagros que Dios obra en los corazones de las personas, tan invisibles como el pacto sagrado que se establece entre ellos y su Señor.

A través de Uds. podemos entrar en muchos lugares donde no se la conoce y ella quiere salir de los muros de nuestras instituciones y ser una riqueza para la Iglesia de hoy, creemos que es tiempo oportuno de mostrar otra manera de ser mujer con todas sus posibilidades y derechos, pero también con su capacidad de dar vida, de sufrir por el otro y capaz de vivir el Evangelio hasta el fin.

No podemos dejar pasar estas oportunidades que nos da el Señor y su Iglesia para aclarar conceptos, criterios y formas de vida. Nos ayudan del Gobierno de la Provincia  y Nación, pero no queremos que nada enturbie una fiesta que es del Señor, que nada ni nadie saque de esto rédito político, pero sí que los que ayudan puedan evangelizarse a su vez, ayudando, se lo dejamos claro desde un principio y así queremos seguir. Que tu mano derecha no sepa … y ya saben el resto.

Beatificación con caridad e inclusión

El único protagonista tiene que ser el Señor y la Madre Catalina de María porque lo siguió a Él y a nadie más. Nos toparemos con protocolos pontificios, provinciales y nacionales, el equilibrio entre ellos es complicado y si no lo vivimos con caridad y una total inclusión estamos errando el camino. Los pobres en esta celebración serán los primeros y nosotros a su servicio. Sino esto carece de sentido y esa es la impronta de todo lo que estamos haciendo, buscando la austeridad, la sencillez y la fiesta entendida como gozo en el Espíritu.

He visto morir en estos años a muchas de mis hermanas y de mi mano algunas de ellas pues mi casa colinda con la de las hermanas ancianas y enfermas y aprendí que lo que decía la Madre Catalina se hacía vida en ellas “¡que dicha morir Esclava!” y agrego “¡que dicha vivir como Esclava del Corazón de Jesús!”.

Espero que en la multitud de problemáticas que nos aquejan en estos tiempos, no opaquen el acontecimiento eclesial, que este sea un soplo fresco del Espíritu para nuestros cansados hombros que llevan pesos de responsabilidad y a veces mucho dolor imposible de solucionar, incluso pecados propios y ajenos.

Les agradezco sinceramente este momento para poder compartir con Uds. algo y muy por arriba de lo que queremos vivir, les pedimos ayuda de padres, volvemos a renovar nuestra incondicional adhesión a la Santa Iglesia Católica de quien nos sentimos hijas y damos gracias cada día por el Papa Francisco y rezamos por él y por Uds. a quienes conocemos en algunos casos y sabemos de las pesadas cargas que tienen que afrontar.

Otra vez me apropio de las palabras del Santo Padre en su último viaje a Egipto:

“A Dios, concluyó el Papa, solo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada”.

Eso mismo pedimos, recen por nosotras y que el Señor nos regale una verdadera fiesta en la tierra, así como en el cielo.

¡Muchas gracias!

Madre María Silvia Fiorentino

Esclava del Corazón de Jesús (Argentina)

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