Escribe: Hermana Silvia Somaré scj.

Pare poder expresar lo que nos diría madre Catalina hoy, acudiremos a sus actitudes que fueron más allá de las circunstancias de la época y que tiene una actualidad siempre vigente.

Catalina tuvo Buen Sueño: es una invitación para todos y no se trata de dormir bien, además de eso que lo recomiendan los médicos y los psicólogos, el tener buen sueño se relaciona con tener un ideal, un para qué vivir que vaya más allá de las opciones cotidianas. Cada uno está llamado a buscar la razón de su existencia y del paso por este mundo.

Catalina tuvo Buenos Amigos: todos disfrutamos de la amistad, de tener amigos y de ser amigo de otros. Es una hermandad sin sangre que da la alegría y la satisfacción de contar con otros y de ser para otros. La consulta, las alegrías y las lágrimas compartidas, la sinceridad, el recuerdo constante son los constituyentes de la amistad. Catalina valoró a los demás y fue muy cercana de muchos más allá de las ideas personales, religiosas y políticas.

Catalina tuvo Buen Olfato: en sentido metafórico sería saber detectar donde hay algo que los demás no detectan, tener la intuición, la fineza sensitiva para ver y oír lo que os demás no ven ni oyen. Se trata de ver lo invisibilizado, de oír lo silenciado. En definitiva estar al lado de lo más frágil, herido y menos considerado de la sociedad.

Catalina No tuvo Calle: En una sociedad en donde la existencia pasa por el reconocimiento, el bronce, el monumento, los aplausos y poder tener el nombre de una calle, Catalina pasó anónimamente por este mundo. Si observamos los monumentos, los nombres de pueblos, ciudades y calles, se hace referencia a gran cantidad de hombres y unas pocas mujeres que son reconocidos por la historia que gestaron. La obra de Catalina fue considerada mucho tiempo después. Su por quién, su ideal, no estuvo movido por tener una calle con su nombre, menos pasar a la historia desde el bronce de un monumento. Por eso el ideal no debe ir tras del protagonismo, no debe ir tras el nombre de una calle.

Catalina nos acerca cuatro pistas muy actuales para dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos: tener un ideal de vida, compartirlo con amigos, tener la capacidad para ver quien sufre y ayudar al prójimo sin elegirlo para, finalmente realizar ese sueño por el sueño mismo, dejando de lado la auto referencia y los reconocimientos humanos.

Esta apreciación no depende de los contextos, es aplicable en todo momento y lugar, sólo necesita de un corazón apasionado, soñador, valiente, anclado en un por quién que, en el caso de Catalina es el Sagrado Corazón y ese mismo corazón debe amar y repara, estar abierto a los demás intentando latir con el que sufre, con el que ríe con el que sueña y con el que tiene pesadillas.
Como Catalina, el llamado es tener un Sueño Dorado para volar más allá de las Fronteras.

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