Desde la Isla de Pascua (Chile) Madre María Silvia Fiorentino superiora de la Congregación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús ecj., escribe una carta para comunicar a su comunidad, a la familia de Madre Catalina como las recibieron en el inicio de esta misión compartida y el encuentro con otra cultura.

Isla de Pascua 27 de junio de 2017

Queridas Hermanas y Amigos:

Ante la insistencia de muchos que no me comunico recién puedo parar un poco y venir a un locutorio pues no tenemos Internet y los teléfonos no funcionan muy bien en la Isla, así que tendremos que tener paciencia y no esperar “noticias al instante “como estamos acostumbradas  a tener en nuestro mundo hiper comunicado.

Apenas llegadas nos sorprendieron las mujeres que nos esperaban con las típicas guirnaldas de flores que luego dejamos en las cuatro tumbas de los primeros misioneros de la Isla y catequista, enterrados en el predio de la Parroquia, rezamos junto a ellos y realmente emociona ser, aunque sea en una mínima parte testigos y seguidores de estos primeros valientes que con solo la fe en Jesús se atrevían a dejarlo todo para venir a una Isla remota para anunciar el Evangelio.

De ahí fue todo un vertiginoso pasar por las distintas caletas, pues llegamos el día de San Pedro y el Padre Bernardo tenía la misión de ir bendiciendo los  distintos grupos familiares que rezaban y luego ofrecían una comida típica Rapa Nui los curantos, que lenta y pacientemente se venían haciendo desde el día anterior ya sea de carne de cerdo, de vaca o pescado, el atún que se pesca mar adentro y se entierra con piedras volcánicas calientes y batatas , previa una entrada de ceviche , un preparado de pescado crudo, con mucha cebolla y limón y especies que se ofrece a quienes quieran compartir, un postre PO’E de zapallo o banana y bebidas varias como corresponde a una fiesta.

El curanto (en mapudungunkurantu, ‘pedregal’) es un método tradicional milenario de cocinar alimentos usando piedras calientes enterradas en un hoyo.

Tradicionalmente se prepara al aire libre y recibe el nombre de «curanto en hoyo», pues está hecho en un pozo cavado en la tierra, aproximadamente de medio metro de profundidad; el fondo se cubre con piedras, que se calientan en una fogata. Cuando están al rojo vivo, se retiran los tizones y se comienza a colocar los ingredientes.

La preparación del curanto en hoyo toma bastante tiempo, lo que puede constituir un evento social en sí mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que el trabajo que demanda hacerlo requiere la participación de alrededor de cinco o más personas. Además del hoyo que previamente se debe haber hecho, se debe haber buscado y lavado piedras de tamaño regular y, ya cortadas, las hojas de pangue que se usarán. También ya se han seleccionado y limpiado los ingredientes que se usarán, y los productos de batata.

Una vez calientes las piedras, se retira el fuego. Comienza el armado del curanto y su sellado con hojas de pangue y una capa de tierra, para permitir una cocción al vapor y con toques de ahumado. El momento en que se retira el fuego y se ponen las capas de alimentos a cocer, debe ser rápido para evitar la pérdida de calor de las piedras, y comúnmente se trabaja en equipo coordinado.

Así con toda generosidad y ante la mirada vigilante de los Moai en fila mirando hacia la isla y dando la espalda al mar como quien cuida a su gente, comimos muy rico y en agradable compañía.

Desde ese momento observamos que el Padre es buscado para bendecirlo todo, pasamos por niños, un auto que una familia venía de comprar y mil cosas más.

Hoy y como no podía ser de otra manera falleció una anciana Rapa Nui muy querida en la Isla y participamos de su funeral, sentido y llorado, pero al mismo tiempo celebrado con cantos y oraciones en una misa participada, entre cantos y música fueron a dejarla al cementerio al borde del mar pues de donde uno se posicione el mar está presente unas veces calmo y otras agitado en un punto en medio del Océano Pacífico.

Nos empezamos a organizar y ya emprenderemos visitas a las casas, a la prisión del lugar en el que se prepara un joven para los sacramentos y otro es candidato seguro, iremos al Hogar de día de ancianos, al de niños puestos en su mayor parte en custodia por violencia familiar o de padres que han caído en distintas adicciones. Verónica dará una capacitación en prevención de abusos certificada por la Comisión de la Conferencia Episcopal Chilena y ya se nos irán ocurriendo cosas nuevas, que para eso hemos venido para descubrir que quiere Dios de nosotras y de nuestro Instituto.

Al mismo tiempo tenemos hermanas que se prepararan para ir al norte Argentino y compartir vida y misión con los Wichis, otras en Benín con nuestros hermanos Africanos, otras en sus colegios, hogares y casas de ejercicios dando un sentido trascendente al diario vivir, nuestra hermanas mayores ofreciendo sus limitaciones y rezando por tanto que se hizo y lo mucho que falta realizar, haciendo  en fin lo que el Sagrado Corazón a través de Madre Catalina nos pide, “dar Gloria a Dios” , “ir como ángeles veloces” aunque de ángeles tengamos poco …

Queda mucho por decir, quiero absorber con los ojos del alma lo que Él quiera y poder aprender de otra cultura que sin duda alguna enriquecerá mi vida, crean que, aunque callada estos días ofrecí por cada una y las tuve presente en el Día del Corazón de Jesús y aunque tarde y antes que termine su mes les deseo que sean: ¡Felices! al modo de las Bienaventuranzas, un saludo que nos ayude a crecer en su amor y su fidelidad.

Gracias por rezar y acompañarme en mis viajes salí de Córdoba hace más de un mes y medio y aunque lejos quisiera estar al lado de mis hermanas y contarles lo que voy viviendo, un abrazo muy fuerte a cada una y ya vendrá el otro capítulo, por el momento miro, rezo y trato de descubrir lo que Dos quiere, nada más y nada menos.

María Silvia ecj.

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