Intercesión de Madre Catalina «El Ángel de la Guarda que me cuidó»

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Dibujos de la serie de Madre Catalina, ella tenía un corazón que no se olvidaba de abrazar a los más débiles.

Testimonio de Susana. 5 de noviembre de 2001 – Santa Fé. Enviada a las Hnas. Esclavas del Corazón de Jesús.

“Muchas veces pensé, que relatar lo siguiente, tal vez sería motivo de dudas, ¡¡Cómo no vamos a contarle, tan maravilloso testimonio!!!

El año 1999, fue un año muy difícil para nuestra familia. Estando de paseo en Brasil, tuve que ser internada con una crisis hipertensiva, a causa de un medicamento, que me fue dado mal en sus dosis. Pasamos momentos bravos, donde mi vida corrió riesgo, y mi esposo e hijitas sufrieron mucho.

Accidente de Vanina de 6 años 

El día 3 de agosto de 2001, mi nena más chiquita, Vanina de 6 años, fue al Colegio como siempre, con la diferencia que ese día quedaría marcado en nuestras vidas para siempre…

En el recreo, Vanina estaba por comer un alfajor, alguien vino por detrás y quiso quitárselo, empujándola de tal manera que golpeó su cabecita contra un cantero. La magnitud del golpe, la llevó a descomponerse, perdiendo luego de unas horas el conocimiento, cuando ya estaba en casa. El Colegio, la hizo atender con el servicio de emergencia; y nada hacía suponer lo que iba a pasar luego.

Cuando mis nenas más grandes me avisaron que Vanina se había “caído dormida al suelo”, llamé un remis, me dijo el remisero, “señora esta nenita está mal”, nos llevó urgente al Sanatorio Santa Fe, donde la atendieron de inmediato. La doctora que la revisó, y estaba de guardia era la misma que nos atendió cuando nació Vanina, a la cual solo tengo palabras de agradecimientos, porque creo que no fue casualidad que Dios haya querido que fuese ella quien la reciba…

Entre el peor diagnóstico  

Le mandó hacer unas placas radiográficas de la cabeza, del lado derecho, y me dio la mala noticia de que estaba mal, que la llevaban a neonatología, porque su estado era crítico. Yo no lo podía creer, no dejaba que me la sacaran de los brazos, lo peor es que no abría los ojitos, y que yo no había estado cuando se golpeó… ni me acordé, que por prescripción médica, no podía hacer fuerzas, no sé de donde tuve valor, para soportar todo aquello… a todo esto había dejado solas a las otras dos nenas de once y ocho años, y mi esposo había viajado a Rosario por un trabajo.

Cuando estábamos entrando a neonatología, la doctora entra detrás mío corriendo, y me dice, que las radiografías lamentablemente habían dado un traumatismo de cráneo, con conmoción cerebral, había un coágulo y debía ser intervenida urgentemente, hasta el día de hoy creo que fue todo aquello una pesadilla horrible… yo creí que me moría, no podía ni hablar, me dijo la doctora, que la iban a preparar para la cirugía, y que el neurólogo, ya venía en camino.

Le pedí ayuda Madre Catalina

Comencé a rezar tanto, lloraba, le pedía a Dios que no la operen, que haga un milagro, me acordé de Madre Catalina. Le pedí a la mamá de la cama de al lado que la cuidara, que iba a hablar por teléfono y le pedí a mi suegra que vaya con las otras nenas…

Cuando regresé, me estaba esperando la doctora, (demoré unos segundos), me asusté, y me dijo: “mamá, se comunicó el neurólogo con nosotros, está en cirugía y dijo que le hagamos una tomografía computada, para ver bien dónde está el coágulo y cómo es la fisura”.

Le pedí llevarla yo al tomógrafo, allí viví un momento terrible, pero ya no tenía ganas de llorar, no tenía fuerzas, la nena estaba allí, inconsciente, con la cara desfigurada, blanca, fría, los labios morados, para sostenerle la cabecita tuvieron que ayudarla con dos tipos de maderitas forradas o algo así, me impresioné muchísimo, y me dejaron quedarme con ella. Seguí rezando un montón… de lo mal que estaba, sólo me acordaba del Padrenuestro y del Ángel de la Guarda…

Sentí una mano en mi hombro, justo cuando me quedé en “hágase tu voluntad”, no la podía aceptar, era el médico que me decía “mamá, quédate tranquila, la nena está bien”. Me dejaron que la suba yo, le pusieron suero, y en ese momento, la nena abrió un poquito sus ojitos, era un buen signo…

Vino el neurólogo, la revisó y le dieron el informe de la tomografía, increíblemente, la fisura no estaba, sí el coágulo pero no hacía falta operarla…

Vanina y su Ángel de la Guarda 

Pasaron las horas, a la noche la nena se despertó, me dijo con su vocecita dulce “mami, no me duele nada, y no quiero que llores, quiero que me des una foto del Ángel de la Guarda”, yo no tenía ninguna, sólo mi rosario, pero la mamá del nenito de la cama de al lado, me dio una estampita.

Cuando se la mostré me dijo, que ese no era el Ángel que la había cuidado a ella y a mí, su angelito era negro, como una monjita… sinceramente, yo estaba muy mal y creí que ella deliraba o inventaba…

Cuando nos íbamos del sanatorio, el papá del nene, que estaba con ella nos abrazó y nos dijo: “Que felicidad, ver que se van con la nena bien, porque cuando la traían una enfermera nos dijo, traen una nenita que está grave, no sé qué va a pasar, dudo que salga de ésta”. Ni los médicos, ni las enfermeras, podían creer lo bien que estaba. Y ella repetía que el Ángel la había cuidado…

A los diez días quiso regresar al Colegio, con todos los cuidados, porque estaba ansiosa, quería llevarles a sus compañeritos la foto de su Ángel, que la había cuidado, así los cuidaba a ellos también…

Le dije que no tenía fotos del Ángel vestido de negro, me discutió, se puso nerviosa, se levantó de la cama, fue al mueble del living, abrió un cajón y sacó un paquetito de un montón de estampitas, que yo ni me acordaba que las tenía. Vino y nos dijo a mi marido y a mí: “éste es el Ángel que me cuidó cuando yo estaba en el Hospital, y vos no lo viste, y estaba al lado tuyo, y a mí me tocaba el brazo (del suero), y la cabeza…”, con mi esposo nos quedamos helados, todavía nos asombramos cuando nos acordamos, creemos que las estampitas estaban 2 años ahí, nos las había regalado Madre Lucía, sabiendo que nosotros la queremos muchísimo a la Madre Catalina, que nos ha concedido muchísimas gracias, pero ésta sin dudas fue la mayor.

Dios nos devolvió la nena por su intercesión. No me queda dudas que la cuidó y la sigue cuidando. Estuvo un largo tiempo para reponerse, pero ella les llevó con alegría a sus amiguitos “las fotos de su Ángel”.

Este año comenzó su catequesis para primer año de comunión, cuando le preguntaron cómo se llama su Ángel de la Guarda el 29 de septiembre, ella les contestó: “mi Ángel se llama Catalina, es re-linda y re-buena”.

Queridas Hermanas, esto pasó, es nuestro testimonio, como el de mi papá, que también la vio, estando en coma en terapia, cuando estuvo mal, toda la familia le rezó a ella, y vivió 5 años más, y murió con mucha paz…

Yo sé que un médico debería decir que es un milagro. Madre Catalina, es una maravillosa intercesora, una “verdadera mamita”, en casa ocupa en nuestro altarcito un lugar al lado de María y Jesús… Como dice Vanina, es un Ángel, no sé cómo todavía no es Santa…

Hoy, seguimos perteneciendo a la UPF (Unión de Padres de Familia), porque después de hablar con Madre Elsa, regresamos a casa, y pensando qué hacer. “Ella de nuevo se nos cruzó en el camino”, “¿Quién?, Madre Catalina”, encontramos una estampita, igual a la “foto de Vani”, en el camino de regreso a casa.

Conclusión, nos pidió que nos quedemos, y nuestra respuesta fue “Sí”, porque “Amor con amor se paga”. Dios las bendiga…”. Susana.

En este link puedes visitar la sección «Gracias especiales»  

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