El Detente en la vida cotidiana

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01.04.2020. Comunicación @MadreCatalina / Primer Viernes de mes.

El «detente» es un pequeño emblema con la imagen del Sagrado Corazón. Es propio de quien ama llevar consigo un signo de su amado, así el «detente» es signo de nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús y de nuestra confianza en su protección. Le decimos «detente», en nombre de Jesús a todo lo que pueda hacernos daño, a nosotros y a los demás, nos ayuda a recordar las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es un símbolo de nuestra confianza en la protección divina, una señal de nuestra súplica y fidelidad a Nuestro Señor y una petición para que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo.

Proviene de Santa Margarita María Alacoque, como lo atestigua una carta de ella del 2 de Marzo de 1686: “Él (Jesús) desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” Ella misma llevaba una sobre su pecho, debajo del hábito e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Hizo muchas de estas imágenes y recomendaba que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

 

¿Llevás un Detente?

Llevar el DETENTE es un modo simple de manifestar permanentemente nuestra gratitud y amor al Sagrado Corazón.

Llevar el DETENTE es renovar nuestra confianza en Su cariñosa y permanente presencia en nuestras vidas.

Llevar el DETENTE es reconocer la cercanía de su Corazón y ese trato “de amigos” porque está en lo más cotidiano y sencillo de la vida.

Llevar el DETENTE es demostrar un compromiso de vida con el bien y la bondad.

Llevar el DETENTE es expresar el deseo de vivir según los sentimientos de su Corazón , para que nuestro modo de proceder sea cada vez más semejante al Suyo.

Llevar el DETENTE es reconocer al Sagrado Corazón en cada persona y reproducir sus gestos de Amor, Servicio y Misericordia.

¡Deténte! El Corazón de Jesús está conmigo. ¡Venga a nosotros el tu reino!.