La Iglesia de Córdoba en Argentina presentó el sábado 10 de Marzo el Documento Instrumentum Laboris (Instrumento de Trabajo) del XI Sínodo de Córdoba, en el marco del encuentro pastoral del que también participaron las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús de Córdoba representando a su comunidad.

El Documento que servirá para el trabajo de la Asamblea del XI Sínodo en septiembre de 2018 en la ciudad de Córdoba sobre el tema “El primer anuncio del Evangelio hoy en Córdoba”, dedica un capítulo completo acerca del primer anuncio en la herencia de los santos cordobeses Nuestros venerables antecesores, los santos de ayer, nos hacen redescubrir el camino eclesial de hoy. Nuestras raíces aún tienen un promisorio futuro. Ha sido una tierra caminada, vivida, sufrida y amada por santos. Ellos fueron protagonistas y dispensadores del primer anuncio en estas tierras. Ninguno vivió en situaciones ideales. Los contextos nacionales y provinciales tenían serias dificultades en el proceso de organización civil, los cuales repercutían en la Iglesia”.

Reconoce la historia de reparación de la beata Catalina de María Rodríguez.

“Junto al Cura Brochero no podemos dejar de mencionar a la beata  Catalina de María Rodríguez (1823-1896), religiosa Fundadora de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, beatificada en el año 2017, siendo la primera beatificación que tuvo lugar en la ciudad de Córdoba. Madre Catalina vivió en una época de inestabilidad política, entre luchas de Unitarios[1] y Federales.[2] La ciudad estaba orgullosa de su prestigiosa Universidad y, tanto en la sociedad como en la Iglesia, el protagonismo era casi exclusivamente masculino. La mujer tenía un papel meramente doméstico con una dedicación exclusivamente familiar. Catalina perteneció a una familia distinguida y comprometida políticamente. Su padre fue secretario de los gobernadores Juan Bautista Bustos (1779-1839) y José María Paz (1791-1854). Su primo, Santiago Derqui (1809-1867), fue gobernador de Córdoba y presidente de la Nación”.

Destaca las facetas de madre Catalina como laica, esposa, madre biológica, madre adoptiva, viuda, religiosa, educadora y ecuménica.

“Fue una persona que abrazó muchas vocaciones (laica, esposa, madre biológica, madre adoptiva, viuda, religiosa y educadora). Adelantada a su época y a la Iglesia de su tiempo, inició la vida religiosa activa de Argentina. Enseñó el camino espiritual de los Ejercicios Espirituales y fue colaboradora del santo Cura Brochero. Tuvieron mutua admiración y confianza, tal como lo atestigua la correspondencia epistolar. Le envió en 1880, una comunidad de 16 religiosas que fueron a caballo por las Sierras Grandes hasta la entonces Villa del Tránsito. Su Congregación tenía entonces solo siete años y se hizo cargo de la Casa de Ejercicios y del Colegio de Niñas, una institución de vanguardia para una época en que se educaba prioritariamente a los varones. La educación que impartió para las mujeres se caracterizó por ser abierta. Recibió una alumna cuyo padre era protestante. Tal gesto de inclusión religiosa era osado en ese momento. Recién hoy hablamos de educación ecuménica e interreligiosa”.

Destaca su opción radical por la dignidad de la mujer y los Ejercicios Espirituales.

“Su experiencia espiritual fundamente la tuvo a los 17 años con los Ejercicios Espirituales y su llamado vocacional, reaparece con renovadas fuerzas trece años después, una vez que enviuda del Coronel Manuel Antonio Zavalía. En ese momento le preocupaba que en Córdoba no hubiere una Casa de Ejercicios además de la condición precaria en que vivían las mujeres de la época, sobre todo las más marginadas socialmente (prostitutas, esclavas y mulatas) a las cuales había que dignificar, rescatar, catequizar, darles trabajo y vivir con ellas en medio de la epidemia de cólera que azotaba a la ciudad. Tuvo que pasar pruebas, contratiempos, calumnias y soledades. A los 49 años fundó una Congregación femenina de vida apostólica inspirada en la espiritualidad jesuita. Hasta entonces solo existían las monjas de vida contemplativa».

La Beata Catalina de María fue una mujer sinodal porque se animó a vivir “desacomodada” para rescatar a las mujeres marginadas de la época, reformar para la gloria de Dios.  

Anunciadora del “primer anuncio” junto a otros cordobeses –hoy venerables, beatos  y santos- porque tuvo el coraje y la fe para que la gente que no conocía a Jesús se encontrara con Él, pero desde la vida cotidiana, en la diaria.

Hay una forma de anuncio que nos compete a todos como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las personas que cada uno trata, tanto a los más cercanos como a los desconocidos. Es una predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación y también es la que realiza un misionero cuando visita un hogar. Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino” (EG 127).

¿Sabías cuántos Sínodos si hicieron en Córdoba? Record  histrórico en la Argentina. 

1597, 1606 y 1607. El obispo Fernando de Trejo y Sanabria convocó los tres primeros Sínodos.  El primero fue para organizar la Diócesis naciente, la catequesis y el matrimonio. El segundo para organizar el culto y la liturgia de la Catedral. El tercero para la evangelización y la catequesis de los indígenas.

1637 y 1644. El obispo Melchor Maldonado de Saavedra, llamó al cuarto y quinto Sínodos respectivamente.

1699. El obispo Manuel Mercadillo convocó al sexto Sínodo.

1752. El obispo Pedro Miguel de Argandoña congregó al séptimo Sínodo. En 1877 el obispo Manuel Eduardo Álvarez citó al octavo Sínodo. Versó sobre ventajas, dificultades y cambios operados en el país en el período constitucional del siglo XIX. Trató, además, sobre la catequesis diocesana. 

1906. El obispo Zenón Bustos anunció el noveno Sínodo.

1984. El Cardenal Arzobispo, Raúl Francisco Primatesta, convocó el décimo Sínodo sobre la evangelización y catequesis de adultos”[3] en cuyo Documento final se afirma que la Iglesia “no considera el Sínodo sólo como una reunión de estudio y organización sino, principalmente, como momento singular de gracia. Una Diócesis en Sínodo siente viva toda su riqueza como Iglesia”.[4]

 

[1] Unitarios se refiere a un partido político argentino de tendencia liberal que sostenía la necesidad de un gobierno centralizado en las Provincias Unidas del Río de la Plata, llamadas entonces Provincias Unidas en Sud América en la Declaración de la Independencia, que se convirtieron en la República Argentina en el siglo XIX. Los políticos unitarios más destacados fueron: Bernardino Rivadavia, Juan Lavalle, Francisco Laprida, entre otros.

[2] Federales se refiere a un partido político que defendían las autonomías provinciales. Sostenían que cada provincia debía tener su propio gobierno, constitución, leyes y economía; sin embargo, reconocían la existencia de un gobierno nacional con poder limitado  encargado de algunas cuestiones. Los caudillos federales más destacados fueron:  Juan Bautista Bustos de Córdoba, Juan Manuel de Rosas de Buenos Aires, Bernabé Aráoz de Tucumán, Martín Miguel de Güemes de Salta, Estanislao López de Santa Fe, Francisco Ramírez de Entre Ríos,  Felipe Ibarra de Santiago del Estero, Facundo Quiroga de La Rioja, entre otros.

[3] cf. Ibíd., Nota 15.

[4] x sínodo de córdoba. Evangelización y Catequesis de adultos. Documento Final. 15.08.1986, 4.