Beata Catalina de María, mujer ecuménica

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Escribe: Silvia Somaré ecj.

El ecumenismo es un movimiento que promueve la unidad de todas las religiones cristianas. Tiene poco más de 100 años y es un buen intento para acercarnos más allá de las creencias e ideologías y demostrar así, que la paz es posible siendo éste su principal objetivo.

En épocas de Catalina no sólo no existía el ecumenismo sino que, por la doctrina dominante y los paradigmas existentes, quien era de otra religión no sólo era sospechoso sino también no recomendable como amigo y menos aún como pensador. Promoverlo, tratarlo o hacerle favores no era bien visto, lo contrario sí. Invito sólo a considerar esta situación como un dato, no juzguemos con la lupa actual lo que pasó hace 130 años. Pero miremos a Catalina en esa época para comprender y valorar otra de sus miradas amplias.

Entre los testimonios de la vida de esta mujer se destaca que “Madre Catalina recibió gustosa a una alumna cuyo padre era protestante” y en la post data de una de sus cartas leemos “Le envío los libros de Juana Paula Manso”.

Del primero se aprecia que fiel a sus enseñanzas, le importaban los corazones y con alegría recibe a una niña aunque su familia para la época nos fuese “religiosamente correcta”. Del segundo a simple vista no dice demasiado, para eso es necesario decir que Juana Paula Manso (1819-1875) fue una de las primeras periodistas y pedagogas argentinas, perseguida por Juan Manuel de Rosas y considerada posteriormente por Domingo Faustino Sarmiento. Aparentemente Madre Catalina apreciaba el estilo de esta mujer y la recomendaba en una época en que el protagonismo masculino dominaba los pensamientos y las decisiones. Esa es una primera transgresión pero de la que quiero hablar  es otra: Juana Manso era anglicana. Otra vez Catalina va más allá, no considera lo que divide, sino lo que une; ve en la educación una herramienta y valora todos los pensamientos aunque vengan de otros credos.

Estos dos ejemplos son los que se rescatan de su vida, seguramente hubo más pero son suficientes para valorar e imitar una vez más a nuestra beata cordobesa. El corazón, su formación, los ideales de la dignidad de las personas están por encima de los credos y no deben juzgarse por su religión, sino por la decidida acción tras de los buenos ideales que en el caso del ecumenismo, podrían mostrase como la Pasión por Cristo y la Pasión por la Humanidad.

Catalina de María nos sorprende una vez más y nos da más razones para afirmar que Catalina es de todos porque fue para todosTambién te puede interesar Tres mujeres tres religiones, «La voz de la mujer en la religión» https://madrecatalinademaria.com/tres-mujeres-tres-religiones-judia-musulmana-y-catolica-la-voz-de-la-mujer-en-la-religion/