El 25 de Mayo pasado desde Madrid la Madre María Silvia Fiorentino, Madre General de las Hermanas del Corazón de Jesús, les envío una carta a su comunidad que tituló «Un día raro», en la que no solo rescata la bondad de la tierra africana que la recibió hace 20 años, sino que sigue encontrando hombres llenos de coraje capaces de cambiar rumbos.   

Madrid, 25 de mayo del 2017

Un día raro

Aquí por estas latitudes es tarde, pero recién vuelvo de estar con una amiga de la vida y aquí me encuentro otra vez tratando de poner palabras a los sentimientos.

Hoy fue un día raro diría yo, desde ayer se me fue el corazón al África y creí que de allí no volvía. Es el día en que el Obispo de Parakou, Monseñor Néstor Asogba nos recibió oficialmente en su Diócesis y pasaron muchas cosas, personas, dificultades, alegrías, encuentros y desencuentros, cambios de rumbo discernidos en el Evangelio y seguimos a pesar de todo en Benín, tierra que nos recibió hospitalaria, desafiante y pobre, a la que hay que arrancarle las cosechas para poder comer y al mismo tiempo generosa porque el compartir es lo normal.

Hoy se celebra el Día de África y eso ya es menos conocido todavía que lo anterior pero no quedó mi día clavado en estos recuerdos que me toman por asalto los sentimientos de vez en cuando.

Con Lelia estuvimos por la mañana en una reunión de la Confer Española, ya saben lo poco que me gustan estos acontecimientos, pero el Señor se debe estar riendo de mi como siempre lo imagino.

Me encontré con gente como nosotras, pobres, pero con esperanza, tratando de aunar esfuerzos intercongregacionales y así poder servir mejor a los más pobres.

Proyectos que ya están en marcha con gente de distintas familias religiosas trabajando juntas pero seguras que el clamor de tantos que nos necesitan no debe ser ignorado. Me la imaginaba a Madre Catalina asintiendo cuando se hablaba de ayudar a las mujeres víctima de la trata.

Algunas ofrecen sus casas que ahora están medio vacías, sus jardines enormes para hacer huertas comunitarias y así dar de comer a los que necesitan más, otras ofrecen sus aptitudes para enseñar y acoger a los migrantes que dejan sus tierras y vienen buscando una vida mejor, otros entienden que deben empezar algo nuevo porque si no salen en búsquedas sinceras hacia otro morirán asfixiados en su propio egoísmo.

Me dieron lecciones de humanidad y coraje, no se rinden y siguen adelante, aunque no lleguen tantas vocaciones como antes. Gente capaz de cambiar rumbos y sin miedo lanzarse a la nueva aventura de presencias frente al dolor de los hermanos.

Después empezaron a llegar por obra y gracia de la tecnología los saludos, las fotos de mis hermanas en Benín haciendo lo mismo, con la misma alegría que da el vivir entre los más pobres, di muchas gracias a Dios por ellas, por las que son sensibles  y rezan por ellas, por todas las personas que hicieron posible este milagro que continua en el tiempo a pesar de los pesares, por todos los que colaboraron y lo siguen haciendo, por los que quieren ir y estar allí , cooperantes en un mundo que solo mira por su propio bienestar.

Día raro en España, el sábado empiezo mis Ejercicios en Salamanca y sigo buscando y buscando la voluntad de Dios, recen para que no erremos el camino ni allá, ni aquí ni en ninguna parte.

No se puede ser feliz de otra manera que dando la vida por amor y a veces que lejos estamos de vivirlo así, con permanentes reclamos auto referenciales, convertidas en criticonas seriales, mirando la paja en el ojo ajeno, desencantadas de la vida que nos toca vivir y sin embargo también tenemos muchas semillas del Verbo escondidas y a punto de brotar y dar vida.

No bajemos los brazos, mantengamos en alto la esperanza, no dejemos que el mal espíritu se adueñe de nuestros deseos, proyectos y sueños.

Este año bendecido por el Sagrado Corazón, con una madre Beata y con un Capitulo a la vuelta de la esquina lo tenemos que aprovechar al máximo.

Perdonen mis divagaciones, pero no podía en un día como este quedarme muda o por lo menos no compartirlo con quienes son mis hermanas de camino y de vida.

Gracias a todas y recen por mí a veces tan frágil y perdida como cualquiera, yo lo hago por cada una.

Un abrazo muy grande

María Silvia

 

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